¡Felicidades! ¡Eres un billonario!

No es muy difícil ser billonario en la actualidad. De hecho, en solo cinco minutos
puedes conseguirlo. ¿Quieres que te diga el secreto? Lo único que debes hacer
es entrar a internet y comprar un billete de un billón de dolares de Zimbabue. Así
podrás decirles a tus amigos: “Soy billonario”. Lo serias, por supuesto, pero
también estarías en bancarrota. Probablemente, con ese billete te alcance para
comprarte un huevo. Claro, si encuentras a alguien que esté dispuesto a
vendértelo.
La gran trampa en la economía moderna es el dinero. Exceso de dinero.
Prácticamente todas las personas se gradúan e inmediatamente caen en la
trampa: consiguen un empleo, trabajan duro por dinero y se esfuerzan por
ahorrarlo.
Todo comenzó en 1971. Ese fue el año en que las personas que trabajan por
dinero y lo ahorran se convirtieron en los mayores perdedores de la economía
moderna. Richard Nixon rompió el Acuerdo Bretton Woods con el mundo, dejando
de respaldar el dólar con el oro. Para que los demás países pudieran seguir
perteneciendo al club, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial les
exigieron hacer lo mismo. A partir de entonces, los países y los bancos centrales
comenzaron a imprimir dinero de la nada y cada vez que Estados Unidos
necesitaba dinero, solo encendía la imprenta y comenzaba a imprimir dinero de
juguete.
¿Por qué es tan importante que una divisa esté respaldada por el oro o la plata?
Porque sin la disciplina que el oro brinda, los bancos centrales y gobiernos se
embarcan en un proceso conocido como “inflación sistemática”. Crean dinero de la
nada, se lo regalan a sus amigos banqueros, aumenta la inflación, la deuda y los
impuestos, y por supuesto, destruyen el poder adquisitivo de la divisa en cuestión.
Por eso los ahorradores son perdedores. Este sistema sobrevivirá mientras el
mundo le siga la corriente al gran atraco, pero si la gente despierta de la fantasía
en la que vive sumergida, de esa creencia de que puede comprar cosas con
dinero de juguete, entonces el esquema colapsara y entraremos en depresión…
una nueva depresión ocasionada por la inflación. La hiperinflación en Zimbabue y
Venezuela son apenas unos vistazos al futuro que nos espera: la muerte total y
permanente del papel moneda.
En los próximos años se descubrirá que el dinero moderno es un fraude y surgirá
una nueva economía mundial. A lo largo de la historia, siempre que el dinero se
deja de respaldar con un metal precioso termina volviendo a su valor original: cero.

Ya ocurrió, y no solo en Zimbabue y Venezuela, sino en Estados Unidos y
Alemania.
Los verdaderos ganadores de la economía moderna serán aquellos que entiendan
que el dinero que tienen en su billetera no les pertenece, y que lo más sabio es
adquirir activos que generen flujo de efectivo y se ajusten a la inflación.